lunes, 6 de enero de 2014

A partir de hoy rige el acuerdo que avala el aumento de los precios.

Hoy, los consumidores de la ciudad de Buenos Aires y el GBA recibirán de regalo de reyes (el resto del país, unos 27 millones de habitantes, que se jodan) el acuerdo de los empresarios buenos que hace unas semanas remarcaron en sus góndolas un 20% y hasta un 60% los productos de consumo masivo. Dicho acuerdo, "voluntario", ya no será controlado por los Soldados de Chevron que anteriormente vigilanteaban el fracasado"Mirar para cuidar" sino que ahora, según dicen, los precios están cuidados. Y ningún militante contratado puede discutir frente a una ama o amo de casa la inflación real de los bienes y servicios en la economía argentina. Con aumentos de hasta el 66% en el transporte, el presupuesto del trabajador que sobrevive para zafar de la pobreza, tendrá por delante un año difícil de afrontar. Es que el ajuste del gobierno en cuanto a recomposición salarial no le permitiría alcanzar a la inflación que ya alargó distancia. Y si sumamos los aumentos de naftas y la carrera devaluatoria generadora de pobres (y de más inflación), que fue récord el año pasado en la década ganada, viene más que complicado en conflictividad social. La solución será entonces, criminalizar la protesta social y meter presos a los desviados. Como hicieron con los saqueadores en todo el país. Piensan, que bajo la inteligencia y vigilancia de las fuerzas armadas y de seguridad, los pobres rebeldes no actuarán. Que con el litro de leche y gramos de pan diarios que perciben los pobres por la Asignación Universal por Hijo basta y sobra.  

             

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